Una historia(II)


Habían pasado muchos años desde aquel día que Rose dejó de ser la simple granjera y pasó a ser una mercenaria sin rumbo. Durante un tiempo anduvo vagando por la zona de los bosques de Salvia, asaltando caravanas aunque la mayoría de las veces tenía que salir huyendo de esos encuentros. Después intentó sobrevivir como pudo uniéndose a un grupo de gitanos de los alrededores de Flotsam, ellos le enseñaron a robar bolsas de dinero y comida de los puestos del mercado, pero lo que para ella fue más importante a saber controlar la adrenalina que corría por su cuerpo cada vez que intentaba una tropelía…
Era previsible – pensaba una noche en que no podía dormir aterida de frío envuelta entre las telas de los sacos de un almacén del puerto de Crossing – al final no soy más que una triste ratera.
No podía recordar como pasó pero allí estaba, en medio de la plaza fuerte de Vingaard, o quizá si… fue aquel día en un camino perdido entre dos ciudades cualesquiera… llevaba días sin apenas comer, solo las bayas que encontraba en el bosque, descansaba medio desfallecida al borde del camino cuando unos jinetes se acercaron rápidamente desde el norte. No tenía fuerzas ni para pensar en esconderse, probablemente serían guardias de los supremos Buscadores, podía darse por muerta….
Sin embargo no fueron Buscadores, sino más bien un grupo heterogéneo de muy extraños soldados que ella no consiguió identificar, y en medio de ellos como rodeada de una prístina aureola mágica viajaba una sacerdotisa de una religión que Rose no conocía o eso creía. La mujer ordenó que se detuviera el convoy y se bajó del caballo… se acercó a la asombrada Rose y la miró con sus impresionantes ojos azules.
Fin del segundo estracto
Cedido por la actual Gran Maestre Rose, caballero de la rosa e hija venerable de Mishakal

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