Cronicas de la camara de la vision

[=>en este texto, un caballero cuenta su experiencia en la camara de la vision, prueba que deben pasar para ser verdaderos caballeros de takhisis<=]
Debía de ser ya bien entrada la madrugada,
puesto que entre mis parpados cerrados atisbaba el leve fulgor
de las antorchas reflejadas en el frío y pulido suelo de mármol
Me atreví a entreabrir los ojos escasos milímetros.
en un primer plano, podía ver mi rodilla postrada en el suelo,
que, de vez en cuando, vibraba imperceptiblemente
debido al enorme esfuerzo
de la postura adoptada,prácticamente, todo el dia
Con un alarde de voluntad, abrí mas los ojos y observe los pies,
permanentemente in fatigados, de mi reina; mi diosa.
Rápidamente,cerré los ojos, tanto por,
miedo a fallar la prueba a la que fui sometido por mis superiores
(para obtener la bendicion de mi soberana),tanto por su ira.
Aguanté la respiración,agotado,nervioso,
pero con mucha fe en mi mismo.
"había sufrido mucho por llegar hasta aqui, me había dejado
la piel, sudor, lagrimas, en todas y cada una de las pruebas,
había pasado cada una de ellas dolorido, sangrante, hambriento
sin apenas dormir...
y ahora...ahora le tocaba el turno a mi alma
pues, a partir de este momento, mi alma será suya...y yo estaré
a su disposición"
->Levántate- Dijo quedamente aquella mujer de belleza y poder
infinitos. Su voz, a la misma vez delicada, firme, y potente,
me sacó de mis reflexiones, precisamente en el momento en el que
fantaseaba con la idea de entregarle mi alma
Con movimientos lentos y deliberados, me incorporé
respetuosamente, con la cabeza aún agachada, pues no me sentía
merecedor de mirar a un dios(mi diosa) a los ojos
->Mírame, joven mortal.- Dijo mientras alargaba
su mano a mi barbilla,
aupando suavemente la cabeza para que pudiera ser testigo de su
inconmensurable e infinita belleza
Sin poder pronunciar palabra de agradecimiento por el honor
que se me estaba concediendo, observé sus delicadas facciones,
su pelo largo, completamente liso, y aquellos ojos, que miraban
tu alma, mucho mas allá de tu cuerpo...ambos mas oscuros que
la mas negra noche...
Sus carnosos labios se curvaban en una mueca, una ambigua
sonrisa a la que ningún hombre se pudiera resistir...
Extendiendo una de sus esbeltas manos, me cerró los parpados
y me acarició el rostro..
A partir de ahí todo fue confuso, y muy rapido(quizás demasiado)
Mientras me paladeaba con el tacto de mi diosa, ella, con una
velocidad increíble(si, aquella que solo un dios puede poseer)
me besó
Sin atreverme a abrir los ojos, estreche su cuerpo contra mi, y,
durante escasos segundos(tal vez minutos!) obtuve un placer inigualable
...único
Un placer que todo hombre anhelaba poseer
un placer concedido a pocos
y uno de esos pocos elegidos, era yo
De repente, una debilidad incontrolable se apoderó de mi,
e, instintivamente, extendí el brazo buscando un apoyo antes de
desfallecer
jadeando, apoyado contra el altar dedicado a mi Soberana,
abrí los ojos
y ahí estaba yo, sudoroso, agotado, y completamente solo,
lamentando la pérdida, postrado ante el altar, en una sala de
mármol completamente vacía(a excepción del altar), iluminada
por la tenue y vacilante luz de las antorchas
tras una rápida plegaria de agradecimiento, me incorporé pesadamente,
me enjugué el sudor de la frente, y , vacilante, me dirigí
hacia la salida
mi prueba había concluido
llegué a la puerta de la cámara, aún intentando dilucidar si lo que
acababa de sentir era real, o tan solo producto de mi imaginacion,
dirigí una vacilante mirada al altar
y ahí, ahí estaba ella, sentada con las piernas cruzadas
sobre su propio altar, con una picara sonrisa en los labios, emanando
tranquilidad, y satisfacción
rápidamente, agaché la cabeza para mostrar mis respetos a mi Diosa,
Secreta amante...
y, cuando me erguí,volvía a estar solo
un tanto confuso(y con mi vida en manos de mi soberana)
abandoné la cámara de la visión
[...y ahora, mi vida
mi corazón
mi alma
y mi destino...
son suyos, para siempre...]
Poema cedido por el Shalafi Dalamar, ahora lord mayor de los caballeros de Solamnia, sobre las experiencias de un caballero de Takhisis en la camara de la visión de la torre de Palanthas.
Debía de ser ya bien entrada la madrugada,
puesto que entre mis parpados cerrados atisbaba el leve fulgor
de las antorchas reflejadas en el frío y pulido suelo de mármol
Me atreví a entreabrir los ojos escasos milímetros.
en un primer plano, podía ver mi rodilla postrada en el suelo,
que, de vez en cuando, vibraba imperceptiblemente
debido al enorme esfuerzo
de la postura adoptada,prácticamente, todo el dia
Con un alarde de voluntad, abrí mas los ojos y observe los pies,
permanentemente in fatigados, de mi reina; mi diosa.
Rápidamente,cerré los ojos, tanto por,
miedo a fallar la prueba a la que fui sometido por mis superiores
(para obtener la bendicion de mi soberana),tanto por su ira.
Aguanté la respiración,agotado,nervioso,
pero con mucha fe en mi mismo.
"había sufrido mucho por llegar hasta aqui, me había dejado
la piel, sudor, lagrimas, en todas y cada una de las pruebas,
había pasado cada una de ellas dolorido, sangrante, hambriento
sin apenas dormir...
y ahora...ahora le tocaba el turno a mi alma
pues, a partir de este momento, mi alma será suya...y yo estaré
a su disposición"
->Levántate- Dijo quedamente aquella mujer de belleza y poder
infinitos. Su voz, a la misma vez delicada, firme, y potente,
me sacó de mis reflexiones, precisamente en el momento en el que
fantaseaba con la idea de entregarle mi alma
Con movimientos lentos y deliberados, me incorporé
respetuosamente, con la cabeza aún agachada, pues no me sentía
merecedor de mirar a un dios(mi diosa) a los ojos
->Mírame, joven mortal.- Dijo mientras alargaba
su mano a mi barbilla,
aupando suavemente la cabeza para que pudiera ser testigo de su
inconmensurable e infinita belleza
Sin poder pronunciar palabra de agradecimiento por el honor
que se me estaba concediendo, observé sus delicadas facciones,
su pelo largo, completamente liso, y aquellos ojos, que miraban
tu alma, mucho mas allá de tu cuerpo...ambos mas oscuros que
la mas negra noche...
Sus carnosos labios se curvaban en una mueca, una ambigua
sonrisa a la que ningún hombre se pudiera resistir...
Extendiendo una de sus esbeltas manos, me cerró los parpados
y me acarició el rostro..
A partir de ahí todo fue confuso, y muy rapido(quizás demasiado)
Mientras me paladeaba con el tacto de mi diosa, ella, con una
velocidad increíble(si, aquella que solo un dios puede poseer)
me besó
Sin atreverme a abrir los ojos, estreche su cuerpo contra mi, y,
durante escasos segundos(tal vez minutos!) obtuve un placer inigualable
...único
Un placer que todo hombre anhelaba poseer
un placer concedido a pocos
y uno de esos pocos elegidos, era yo
De repente, una debilidad incontrolable se apoderó de mi,
e, instintivamente, extendí el brazo buscando un apoyo antes de
desfallecer
jadeando, apoyado contra el altar dedicado a mi Soberana,
abrí los ojos
y ahí estaba yo, sudoroso, agotado, y completamente solo,
lamentando la pérdida, postrado ante el altar, en una sala de
mármol completamente vacía(a excepción del altar), iluminada
por la tenue y vacilante luz de las antorchas
tras una rápida plegaria de agradecimiento, me incorporé pesadamente,
me enjugué el sudor de la frente, y , vacilante, me dirigí
hacia la salida
mi prueba había concluido
llegué a la puerta de la cámara, aún intentando dilucidar si lo que
acababa de sentir era real, o tan solo producto de mi imaginacion,
dirigí una vacilante mirada al altar
y ahí, ahí estaba ella, sentada con las piernas cruzadas
sobre su propio altar, con una picara sonrisa en los labios, emanando
tranquilidad, y satisfacción
rápidamente, agaché la cabeza para mostrar mis respetos a mi Diosa,
Secreta amante...
y, cuando me erguí,volvía a estar solo
un tanto confuso(y con mi vida en manos de mi soberana)
abandoné la cámara de la visión
[...y ahora, mi vida
mi corazón
mi alma
y mi destino...
son suyos, para siempre...]
Poema cedido por el Shalafi Dalamar, ahora lord mayor de los caballeros de Solamnia, sobre las experiencias de un caballero de Takhisis en la camara de la visión de la torre de Palanthas.
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